PArasitosis en cobaya

Las parasitosis son los trastornos más habituales con las que nos encontraremos a lo largo de la vida de nuestra cobaya.

Los parásitos que comúnmente atacan a las cobayas son de tres tipos:

- Pulgas o piojos

- Ácaros

- Hongos

El primer síntoma de las tres infestaciones será el rascado compulsivo. En el primer caso, los parásitos son observables a simple vista, pero en los otros dos no, empezarán a aparecer calvas y no se podrá distinguir qué tipo de infestación es hasta que no se realice un diagnóstico veterinario. Sin este diagnóstico no deberá ser tratada bajo ningún concepto, pues tratamientos para un tipo de parásito equivocado, puede agravar el problema.

Pulgas y Piojos

Las pulgas son insectos que suelen infestar a perros y gatos y, en menor medida a otros animales. Una cobaya que no esté en contacto con animales con pulgas, difícilmente se verá afectada por esta parasitación.

Los piojos son más comunes en las cobayas puesto que existe una especie específica, llamada gliricola porcelli que está muy extendida. Existen dos especies más, gyropus ovalis y trimenopon hispidium, que aparecen con menos frecuencia.

Es fácil verlos moviéndose sobre el pelo, muy cerca de la piel. Los piojos rara vez abandonan al huésped y se transmiten por contacto directo, sin embargo, debemos ser cuidadosos con la higiene porque también pueden transmitirse a través del lecho de la jaula o de nuestras propias manos.

Si detectamos una infestación de este tipo, debemos consultar al veterinario, que nos ofrecerá un tratamiento que ha de ser aplicado a todos los ejemplares. También debemos desechar el lecho en contacto con los animales y limpiar a fondo todos los elementos que usen de forma habitual (jaula, comederos, bebederos, bandejas de heno, casetas...) para evitar recaídas.

Ácaros

Son insectos microscópicos que viven generalmente en la piel, aunque también pueden hacerlo en el pelo. Los ácaros más comunes son específicos de la especie y no se contagian ni a los humanos ni a otros animales. En el caso de las cobayas son dos: trixacarus caviae y chirodiscoides caviae.

El chirodiscoides caviae es un ácaro relativamente inofensivo que vive en el pelo de las cobayas durante toda su vida. Lo normal es que no cause ningún tipo de problemas de salud, pero si la cobaya se encuentra en una situación en la que su sistema inmunitario ha sido comprometido o está debilitado (déficit de vitamina C, postoperatorios, otras enfermedades, estrés...) pueden multiplicarse descontroladamente y causar pérdida de pelo y problemas cutáneos.

El trixacarus caviae, es más peligroso. Se trata de un ácaro que vive en túneles que construye bajo las capas más superficiales de la piel, causando graves problemas cutáneos y pérdida de pelo masiva. Aparecen heridas ocasionadas por el rascado obsesivo y la falta de pelaje que pueden infectarse y suponer un problema grave. El sistema inmunitario tratará de luchar contra esta plaga, causando en casos graves el debilitamiento del animal, la pérdida de peso y la muerte.

En cualquier caso, ante la aparición de los primeros síntomas, rascado y pérdida de pelo, es de vital importancia que el veterinario sugiera un tratamiento. Este tratamiento, generalmente basado en invermectina, deberá ser aplicado durante un período largo de tiempo para evitar la reaparición de los parásitos.

Otros ácaros menos comunes que pueden afectar tanto a las cobayas como a otros animales son los psoroptes cuniculi, o ácaro de la oreja del conejo y el cheyletiella parasitivorax, un ácaro extremadamente irritante que puede infestar tanto a perros, gatos, roedores como a humanos y causar severas dermatitis.

Una vez se detecta un caso de ácaros será necesario aislar al animal hasta su total recuperación para evitar contagios, pero siempre es importante tratar a todos los animales que hayan estado en contacto, pues son muy muy contagiosos.

Hongos

Las infestaciones por hongos suelen empezar en la cara, aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, y sobre todo en épocas cálidas. Se manifestará por la aparición de calvas con lesiones en la piel, cada vez más grandes y numerosas si no se tratan.

A diferencia de los casos anteriores, no siempre aparecen por contagio directo. Aspectos tales como el estrés, la dieta inadecuada, el calor y la humedad, la insalubridad de su ambiente, la infestación por parte de otros parásitos, la edad o incluso la genética harán a los ejemplares mucho más propensos a que surjan este tipo de trastornos.

Para prevenir las infestaciones fúngicas debemos conservar una correcta higiene en la jaula, evitando el calor y la humedad. Una vez detectadas, debemos ser muy cautelosos, pues no solo es posible y probable el contagio entre animales, sino que, determinados tipos de hongos, también pueden contagiarse a los humanos y a otros animales. Debemos tirar todo el lecho contaminado, lavar a conciencia todos los elementos y poner al animal en cuarentena.

Como no podía ser de otra manera, debemos llevar a nuestra cobaya al veterinario, que realizará unas pruebas para determinar el tipo concreto de hongo y dar un tratamiento específico.

Conclusión

Las infestaciones parasitarias son muy comunes entre las cobayas. Problemas en pelo y piel parecen males menores, pero a la larga pueden ser muy peligrosas para la integridad de nuestras mascotas y han de ser tomadas muy en serio. La visita al veterinario es obligatoria, pues cada infestación tendrá un tratamiento y una recuperación específicos.

Recomendamos la lectura y consulta del apartado "Medical Reference" de la web Guinea Lynx, A Medical and Care Guide for Guinea Pigs. En esta página, de gran calidad y veracidad, podrá encontrar todo tipo de problemas de salud que afectan a las cobayas, junto con consejos de prevención y su tratamiento.

 

Leila González Izquierdo.

 

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